{"id":1144,"date":"2009-05-12T14:08:24","date_gmt":"2009-05-12T13:08:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.siegfriedhagl.com\/?page_id=1144"},"modified":"2023-07-13T10:56:10","modified_gmt":"2023-07-13T09:56:10","slug":"das-war-der-wilde-westen-teil-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.siegfriedhagl.com\/es\/historia\/eso-fue-el-salvaje-oeste-parte-4\/","title":{"rendered":"As\u00ed fue el Salvaje Oeste parte 4"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>(Publicado en GralsWelt 30\/2003)<\/p><\/blockquote>\n<h5>tren de l\u00e1grimas<\/h5>\n<p>Despu\u00e9s de la Guerra de la Independencia \u2013 ver <a href=\"https:\/\/www.siegfriedhagl.com\/es\/historia\/eso-fue-el-salvaje-oeste-parte-3\/\">Parte 3 de esta serie<\/a> \u2013 Estados Unidos era una potencia soberana indiscutible que pod\u00eda pensar en la expansi\u00f3n interna de su pa\u00eds. Sin embargo, los costos de la guerra hab\u00edan sido altos, los estados estaban endeudados y el gobierno se inclinaba a recaudar el dinero que faltaba donde era m\u00e1s f\u00e1cil conseguirlo: vendiendo tierras ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Las voces que hablaban por los indios y sus derechos eran la excepci\u00f3n; estaban principalmente en el este. En la frontera, al oeste, casi solo se escuchaban consignas antiind\u00edgenas; por los pol\u00edticos locales, a menudo adoptadas por convicci\u00f3n. A medida que crec\u00eda la poblaci\u00f3n de los Territorios Occidentales, tambi\u00e9n lo hac\u00eda su influencia en Washington y, finalmente, ning\u00fan Congreso pudo encontrar una mayor\u00eda que quisiera reconocer los derechos de los ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>El &quot;pueblo rojo&quot; fue deportado a las reservas, se les dio tierra est\u00e9ril que era inutilizable para los blancos, minti\u00f3, estaf\u00f3, diezm\u00f3, destruy\u00f3. El naciente imperio estadounidense se fund\u00f3 sobre el puro racismo, que termin\u00f3 en un &quot;tren de l\u00e1grimas&quot; para la mayor\u00eda de los indios de las llanuras, libres y orgullosos.<\/p>\n<blockquote><p><strong>los monta\u00f1eses<\/strong><br \/>\nEl de<em> Luis<\/em> y <em>Clarke<\/em> caminos desarrollados no s\u00f3lo fueron seguidos por otros descubridores como <em>Zabul\u00f3n M. Pike<\/em>, que avanz\u00f3 hasta el R\u00edo Grande en 1806\/07, y <em>Esteban H largo<\/em>, que cruzaron el &quot;Gran Desierto Americano&quot; (las Grandes Llanuras) hasta las Monta\u00f1as Rocosas en 1820, sino comerciantes, tramperos, aventureros que han pasado a la historia como los legendarios &quot;Mountainmen&quot; (Hombres de las Monta\u00f1as). En su mayor\u00eda, estos viajaban en peque\u00f1os grupos, a menudo siguiendo los r\u00edos, a las Monta\u00f1as Rocosas y m\u00e1s all\u00e1 para cazar animales de piel.<br \/>\nLa captura de castores fue de particular importancia. Desde aproximadamente 1830 en adelante, los sombreros de fieltro de castor estaban de moda, y los monta\u00f1eses e indios capturaron hasta 100,000 castores cada a\u00f1o. Legendaria es la &quot;gran cita&quot;, donde varios miles de indios y cazadores de pieles blancas se re\u00fanen una vez al a\u00f1o desde 1825 para intercambiar el bot\u00edn de la temporada anterior con los comerciantes presentes por armas, p\u00f3lvora, plomo, licor y otras cosas y celebrar bulliciosa fiestas Los comerciantes obtuvieron enormes ganancias y algunos de ellos pudieron jubilarse despu\u00e9s de unos a\u00f1os. Este sistema dur\u00f3 hasta 1840. Luego cambi\u00f3 la moda; en lugar de sombreros de castor, ahora hab\u00eda demanda de sombreros hechos de seda china, y se evit\u00f3 la extinci\u00f3n total del castor.<br \/>\nLos Monta\u00f1eses tuvieron que dedicarse a otras ocupaciones. En sus expediciones de caza hab\u00edan entrado en territorio desconocido, descubriendo las maravillas de los g\u00e9iseres Yellow Stone (ahora el Parque Nacional) (<em>Juan Colter<\/em>, 1807), y pasa por encima de las monta\u00f1as. Ahora se convirtieron en exploradores del ej\u00e9rcito, l\u00edderes de viajes de descubrimiento o conductores de carretas cubiertas. Algunos se hicieron famosos y ricos, pero la mayor\u00eda sigui\u00f3 siendo pobre. En su d\u00eda fueron despreciados analfabetos y vagabundos que ten\u00edan que ganarse la vida como &quot;cazadores libres&quot;; Solo m\u00e1s tarde se escribieron canciones de alabanza a su vida aventurera. Muchos estadounidenses todav\u00eda est\u00e1n secretamente llenos del hambre de extensiones inexploradas y el anhelo de una existencia libre, como se les permiti\u00f3 vivir a los monta\u00f1eses.<\/p>\n<p><strong>literatura<\/strong>:<br \/>\n(1) Bartlett, Richard A.\/Goetzmann, William H. &quot;Exploring the American West&quot;, Servicio de Parques Nacionales, Washington, 1982.<br \/>\n(2) Cooke, Alistair: &quot;Historia de Am\u00e9rica&quot;, Pawlak, Herrsching, 1975.<br \/>\n(3) Stammel, HJ: &quot;Indios&quot;, Bertelsmann, G\u00fctersloh, 1977.<br \/>\n(4) Utley, Robert M., &quot;Indio, soldado y colono&quot;, Asociaci\u00f3n Hist\u00f3rica de Expansi\u00f3n Nacional de Jefferson, St. Louis, 1979.<\/p><\/blockquote>\n<p><em><strong>Thomas Jefferson<\/strong> <\/em>(1743-1826), autor de la Declaraci\u00f3n de Independencia y tercer presidente de los Estados Unidos, so\u00f1aba con un imperio que se extendiera desde el Atl\u00e1ntico hasta el Pac\u00edfico. Tuvo un gran \u00e9xito en 1803 con la compra de Luisiana por $15 millones, que m\u00e1s que duplic\u00f3 el territorio estadounidense y abri\u00f3 el camino hacia el lejano oeste, hacia las Grandes Llanuras, las Monta\u00f1as Rocosas y se abri\u00f3 a\u00fan m\u00e1s hacia el Pac\u00edfico.<\/p>\n<p>Sin embargo, poco se sab\u00eda acerca de estas \u00e1reas. D\u00e9cadas atr\u00e1s, los &quot;coureur de bois&quot; (guardabosques) franceses hab\u00edan avanzado hacia el oeste, cazado animales de peleter\u00eda y comerciado con indios; pero nadie en USA quer\u00eda creer las historias de estos vagabundos. Parec\u00eda hora de explorar lo desconocido. Y as\u00ed, Jefferson envi\u00f3 una expedici\u00f3n que no debe pasar desapercibida en ninguna historia estadounidense.<\/p>\n<h5><strong>Lewis y Clarke<\/strong><\/h5>\n<p>El de <em>merivether lewis<\/em> (1774-1809) y <em>Guillermo Clarke<\/em> (1770-1838) dirigi\u00f3 un viaje de reconocimiento de 43 personas de dos a\u00f1os, de 1803 a 1805. Fue desde St. Louis hasta el Misuri, sobre las Monta\u00f1as Rocosas, hasta el Pac\u00edfico y de regreso. Trajo a los primeros clientes confiables de las Grandes Llanuras, las Monta\u00f1as Rocosas y el camino a Oreg\u00f3n m\u00e1s tarde en el Pac\u00edfico.<\/p>\n<p><em>Luis<\/em> y <em>Clarke<\/em> no tuvo mayores problemas con los indios, sobre todo gracias a la ayuda de los <em>Sacajawea<\/em> de la tribu Shoshone que estaba casada con una francocanadiense que tambi\u00e9n acompa\u00f1\u00f3 a la expedici\u00f3n. Adem\u00e1s, los indios de las Grandes Llanuras hab\u00edan conocido a otros blancos adem\u00e1s de los indios del bosque: cazadores, tramperos, comerciantes que cambiaban productos europeos por pieles; un trato interesante para ambas partes.<\/p>\n<p>Los aventureros que viajaban solos o en peque\u00f1os grupos depend\u00edan de los buenos contactos con los indios y se comportaban en consecuencia. Que cay\u00f3 bajo la Expedici\u00f3n<em> Luis<\/em> y <em>Clarke<\/em> beneficio. Un resultado importante de esta expedici\u00f3n, que pronto ser\u00eda confirmado por otros exploradores, fue la impresi\u00f3n de que las Grandes Llanuras eran inhabitables. As\u00ed que el gobierno lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que solo era necesario conducir a los indios a trav\u00e9s de Mississippi y Missouri y darles los paisajes inutilizables hasta las Monta\u00f1as Rocosas para resolver el problema indio.<\/p>\n<blockquote><p><strong>Exploradores europeos en Occidente<br \/>\n<\/strong>Varios investigadores de Europa viajaron al oeste de Am\u00e9rica en la primera mitad del siglo XIX y recopilaron valiosos documentos sobre la cultura agonizante de los indios:<br \/>\n<em><strong>Duque Paul Wilhelm de W\u00fcrttemberg (1797-1860).<\/strong><br \/>\n<\/em>Siguiendo el ejemplo de Alexander von Humboldt (1769-1859), viaj\u00f3 <em>duque pablo<\/em> el oeste americano cinco veces entre 1822 y 1860. Tambi\u00e9n fue un explorador en Am\u00e9rica del Sur y Egipto.<br \/>\n<strong><em>Baldwin M\u00f6llhausen (1825-1905).<br \/>\n<\/em><\/strong>El pintor <em>Baldwin M\u00f6llhausen<\/em> acompa\u00f1ado <em>duque pablo<\/em> 1851\/53 en un viaje de aventuras hacia el oeste. Entonces t\u00fa puedes <em><strong>M\u00f6llhausen<\/strong><\/em> \u00danase a una expedici\u00f3n oficial como top\u00f3grafo en 1853\/54. De estos viajes trae numerosos bocetos y acuarelas de la vida de los indios.<br \/>\nAl regresar a Alemania, a partir de 1861 se convirti\u00f3 en autor de &quot;novelas de sociedad etnogr\u00e1ficas&quot; que describen la vida en Occidente y, por lo tanto, en uno de los pioneros de la literatura popular india.<br \/>\n<strong><em>Pr\u00edncipe Maximiliano de Wied (1782-1867).<br \/>\n<\/em><\/strong>tambi\u00e9n <em>Pr\u00edncipe de Wied<\/em> fue un naturalista que viaj\u00f3 por Brasil y Am\u00e9rica del Norte. Hay informes de la cultura nativa americana de su viaje al oeste americano en 1832-34.<br \/>\nEl pintor suizo lo acompa\u00f1\u00f3 <strong><em>Carlos Bodmer (1809-1893)<\/em>,<\/strong> cuyos paneles de cuadros son hermosos documentos de la vida india, que ya estaba condenada en ese momento.<br \/>\n<em><strong>Sir William Drummond (1795-1871),<\/strong> Estuardo del castillo de Murthly.<br \/>\n<\/em>El bar\u00f3n escoc\u00e9s viaj\u00f3 bajo el nombre <em>&quot;Capit\u00e1n Estuardo&quot;<\/em> entre 1833 y 1843 varias veces, a veces como un monta\u00f1\u00e9s, por audaces caminos hacia el oeste. Sigui\u00f3 el Camino de Oreg\u00f3n hasta el Pac\u00edfico, conoci\u00f3 a famosos monta\u00f1eses, admir\u00f3 los g\u00e9iseres de la Piedra Amarilla y demostr\u00f3 ser un observador atento del impresionante y r\u00e1pido desarrollo del Oeste. A partir de 1836 proces\u00f3 sus vivencias en cuentos. (Biograf\u00eda: www.lawrieweb.com\/eis\/eis10.html).<br \/>\nEn 1837 lo acompa\u00f1\u00f3 un joven pintor de Baltimore, <em><strong>Alfred Jacob Miller (1810-1874)<\/strong>, <\/em>quien realiz\u00f3 numerosos bocetos que se adelantaron a su tiempo en su frescura rom\u00e1ntica.<br \/>\nPocos viajeros han visto m\u00e1s de la bulliciosa vida occidental que <em>Guillermo Drummond<\/em>, y junto a <em>Carlos Bodmer<\/em> y <em>Jorge Catlin (1796-1872)<\/em> nadie lo ha capturado tan bien en im\u00e1genes como<em> Molinero<\/em>.<br \/>\n<strong>Literatura:<br \/>\n<\/strong>(1) Bartlett, Richard A. \/ Goetzmann, William H., &quot;Exploring the American West&quot;, Departamento del Interior de EE. UU., Washington, 1982.<br \/>\n(2) Catlin, George: &quot;Los indios de Am\u00e9rica del Norte&quot;, Kiepenheuer, Leipzig, 1979.<br \/>\n(3) Goetzmann, William H. \/ Goetzmann, William N.: &quot;El Oeste de la Imaginaci\u00f3n&quot;, WW Norton, Nueva York, 1986.<br \/>\n(4) Hansen, Walter: &quot;El viaje del pr\u00edncipe Wied a los indios&quot;, Prisma, G\u00fctersloh, 1977.<br \/>\n(5) M\u00f6llhausen, Balduin: &quot;Tales from the Wild West&quot;, DTV, M\u00fanich, 1995.<br \/>\n(6) Paul Wilhelm, duque de W\u00fcrttemberg: &quot;Primer viaje a Am\u00e9rica del Norte en los a\u00f1os 1822 a 1824&quot;, JG Cotta, Stuttgart, 1835.<br \/>\n(7) Paul Wilhelm von W\u00fcrttemberg: &quot;Viajes e incursiones en M\u00e9xico y Am\u00e9rica del Norte 1849-1856&quot;, Thienemann, Stuttgart, 1986.<\/p><\/blockquote>\n<h5><strong>\u00a1Indios a las reservas!<\/strong><\/h5>\n<p>La Guerra de Canad\u00e1 de 1812-14 trajo acuerdos sobre las fronteras entre Canad\u00e1 y los Estados Unidos. Los intentos de los ingleses de incluir un \u00e1rea para los indios en las negociaciones de paz fracasaron al principio porque los diplom\u00e1ticos estadounidenses se negaron incluso a hablar de ello. (4, p\u00e1g. 763).<\/p>\n<p>Para la mayor\u00eda de los estadounidenses, el problema indio estaba en gran medida resuelto: los indios deb\u00edan ser deportados a reservas, preferiblemente a las Grandes Llanuras, es decir, a regiones in\u00fatiles para los blancos. No se les concedieron los derechos humanos, ni siquiera los derechos civiles. En 1830 estuvo bajo la presidencia <em>andres jackson<\/em> (1767-1845) aprob\u00f3 la Ley de Remoci\u00f3n de Indios, obligando a todos los pueblos nativos a asentarse al oeste del r\u00edo Mississippi. (6, p\u00e1g. 23).<\/p>\n<p>Era irrelevante cu\u00e1n dispuestos estaban los indios a adaptarse. En el n\u00famero 14\/2000 del GralsWelt informamos sobre <em>secoya<\/em> (cf. &quot;Breve, sucinto, curioso&quot; p\u00e1gina 404 &quot;Un genio poco conocido&quot;) y los esfuerzos exitosos de las &quot;cinco tribus civilizadas&quot; para adoptar la forma de vida del hombre blanco. Sin embargo, fueron expulsados de sus tierras cultivadas. Su &quot;tren de l\u00e1grimas&quot; a Oklahoma ha pasado a la historia occidental como uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s oscuros del racismo estadounidense.<\/p>\n<p>Los Cherokees pelearon en la corte. Todav\u00eda apelaron a la Corte Suprema y se les otorg\u00f3 justicia en su caso. pero presidente <em>andres jackson<\/em>, un viejo luchador indio apodado &quot;Old Hickory&quot;, calific\u00f3 esta decisi\u00f3n de &quot;simplemente absurda&quot; y expuls\u00f3 a los treinta mil cherokees del ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>El trato con los semioles es caracter\u00edstico de las t\u00e1cticas americanas hacia los indios. Estos resistieron el reasentamiento en los desiertos lejanos y extranjeros y lideraron, bajo su ingenioso jefe<em> osceola<\/em>, en los pantanos de Florida una amarga guerra de guerrillas. Cuatro generales del ej\u00e9rcito fracasaron uno tras otro con grandes p\u00e9rdidas.<\/p>\n<p>As\u00ed como el quinto, General <em>Thomas Sidney Jes\u00fas<\/em>, aunque las tropas sufr\u00edan fiebre, pero no tuvieron \u00e9xito, invit\u00f3 a los principales semioles a las conversaciones de paz. Confiaron en la palabra de un oficial estadounidense y fueron encadenados bajo la bandera parlamentaria blanca (1837). <em>osceola<\/em> muri\u00f3 en prisi\u00f3n un a\u00f1o despu\u00e9s.<\/p>\n<h5><strong>Guerra de la tierra arrasada<\/strong><\/h5>\n<p>Este enfoque fue demasiado lejos incluso para el p\u00fablico estadounidense. <em>Jes\u00fas<\/em> fue remplazado. Pero incluso sus sucesores solo tuvieron \u00e9xito cuando emprendieron una guerra sistem\u00e1tica de tierra arrasada que oblig\u00f3 a muchos semioles a rendirse. Estos fueron llevados a Oklahoma. Cuando el ej\u00e9rcito interrumpi\u00f3 la costosa lucha en 1841, un peque\u00f1o remanente de los indios todav\u00eda se escond\u00eda en los pantanos, orgullosos de no haber hecho las paces con los EE. UU. Desde entonces no ha habido m\u00e1s problemas con ellos.<\/p>\n<p>De esta manera, todas las tribus que ten\u00edan sus hogares al este de Mississippi y Missouri fueron gradualmente aniquiladas, diezmadas, obligadas a vivir en reservas.<\/p>\n<p>Las tribus que, cediendo a la presi\u00f3n de los blancos, evadieron las Grandes Llanuras por su propia voluntad, se enfrentaron all\u00ed con otros clanes indios. As\u00ed, Chippewa, que hab\u00eda recibido armas de fuego de los franceses en el siglo XVII, expuls\u00f3 a los sioux (Dakota) al oeste de Wisconsin. En busca de tierra, se encontraron con los Arikara en el Misuri, de quienes recibieron caballos. Los norte\u00f1os, los Teton Sioux, se convirtieron en los conocidos jinetes, quienes a su vez hostigaron a los Shoshone; los sioux del sur siguieron siendo agricultores. As\u00ed, incluso antes de que comenzaran a reasentar a los indios, los blancos desencadenaron una reacci\u00f3n en cadena que cambi\u00f3 la vida de casi todas las tribus y se convirti\u00f3 en la causa de muchas guerras entre indios.<strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Contin\u00faa en <a href=\"https:\/\/www.siegfriedhagl.com\/es\/historia\/eso-fue-el-salvaje-oeste-parte-6\/\">\"Aquel era el Salvaje Oeste\" Parte 6<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Literatura:<br \/>\n<\/strong>(1) Bartlett, Richard\/Goetzmann, William H., &quot;Exploring the American West&quot;, Servicio de Parques Nacionales, Washington 1982.<br \/>\n(2) Cooke, Alistair: &quot;Historia de Am\u00e9rica&quot;, Pawlak, Herrsching, 1975.<br \/>\n(3) Dillon, Richard, H.: &quot;Guerras indias&quot;, Lechner, Limassol (Chipre),<br \/>\n1994.<br \/>\n(4) Eckert, Allan W.: &quot;Puerta de entrada al Imperio&quot;, Bantam, Nueva York 1984.<br \/>\n(5) Stammel, HJ: &quot;Indios&quot;, Bertelsmann, G\u00fctersloh, 1977<br \/>\n(6) Zimmermann, Larry J.: &quot;Indianer&quot;, Droemer-Knaur, M\u00fanich, 1996.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Ver\u00f6ffentlicht in\u00a0GralsWelt 30\/2003) Zug der Tr\u00e4nen Nach dem Unabh\u00e4ngigkeitskrieg &#8211; siehe dazu Teil 3 dieser Serie &#8211; waren die USA eine unangefochtene, souver\u00e4ne Macht, die an den inneren Ausbau ihres Landes denken konnte. 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