{"id":1127,"date":"2009-05-12T11:08:09","date_gmt":"2009-05-12T10:08:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.siegfriedhagl.com\/?page_id=1127"},"modified":"2021-12-30T13:45:20","modified_gmt":"2021-12-30T12:45:20","slug":"das-war-der-wilde-westen-teil-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.siegfriedhagl.com\/es\/historia\/eso-fue-el-salvaje-oeste-parte-5\/","title":{"rendered":"Eso fue el Salvaje Oeste parte 5"},"content":{"rendered":"<h5><strong>\u00a1Ir al oeste!<\/strong><\/h5>\n<blockquote><p>(Publicado en GralsWelt 31\/2004)<\/p><\/blockquote>\n<p><strong><em>Circulaba un chiste en los Estados Unidos del siglo XIX de que cuando un verdadero occidental se para en la Puerta del Cielo, su primera pregunta a San Pedro es: &quot;\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el Oeste?&quot;<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En occidente, muchos buscaron la tierra prometida. A todos se les prometi\u00f3 riqueza y felicidad si estaban dispuestos a embarcarse en la aventura de abrir Occidente. Y la conquista de Occidente se estaba acelerando, y cada vez m\u00e1s sin control. Ya dos d\u00e9cadas despu\u00e9s de la famosa expedici\u00f3n de <em>Luis<\/em> y <em>clark<\/em> (consulte <a href=\"https:\/\/www.siegfriedhagl.com\/es\/historia\/eso-fue-el-salvaje-oeste-parte-4\/\"><span style=\"text-decoration: underline;\">parte<\/span> 4<\/a> de esta serie) primitivos barcos de vapor navegaban por los r\u00edos Mississippi y Missouri. (Cf. tambi\u00e9n en &quot;Breve, conciso, curioso&quot; p\u00e1gina 214 &quot;Sobre los desv\u00edos hacia el \u00e9xito&quot;).<\/p>\n<p>Los gobiernos del este, lejos de una frontera en constante cambio, perdieron el rastro y dejaron que los comerciantes, granjeros, cazadores de pieles, buscadores de oro, aventureros y tiburones financieros hicieran lo que quisieran. Despu\u00e9s de todo, Estados Unidos era un \u201cpa\u00eds libre\u201d y Occidente, inicialmente casi sin administraci\u00f3n estatal, era un poco m\u00e1s libre. \u00a1&quot;Ir al oeste&quot; era el lema! Pero lo que era tierra estadounidense libre para los \u201cestadounidenses libres\u201d tambi\u00e9n era el hogar de los indios.<\/p>\n<p><strong>A principios del siglo XIX<\/strong> el mapa pol\u00edtico de Am\u00e9rica del Norte se ve\u00eda diferente: tanto California como Arizona y Nuevo M\u00e9xico eran espa\u00f1oles. Y los espa\u00f1oles, ansiosos por no dejar entrar a los estadounidenses, aislaron a los Estados Unidos del Pac\u00edfico. Reci\u00e9n cuando M\u00e9xico se independiz\u00f3 en 1822 -primero como imperio, luego como rep\u00fablica- surgi\u00f3 un comercio que fue interesante para Espa\u00f1a y Am\u00e9rica:<em> Guillermo Beckell<\/em> (1790-1832) abri\u00f3 el &quot;Sendero de Santa Fe&quot; en 1822, una ruta comercial de Missouri a Santa Fe en Nuevo M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Alrededor de 1833, los informes de &quot;Paradise Oregon&quot; pusieron en marcha el desarrollo del &quot;Salvaje Oeste&quot;. Pronto, hordas de emigrantes se desplazaron hacia el oeste por la ruta de Oreg\u00f3n, dos mil millas. Al principio eran de cinco a seis mil, en el pico de la ola de viajes de cincuenta a sesenta mil personas que se iban cada a\u00f1o.<\/p>\n<p>Finalmente, en 1846, los EE. UU. conquistaron Nuevo M\u00e9xico y en 1848 pudieron comprar California a los mexicanos. <em>thomas jefferson<\/em> El sue\u00f1o se hab\u00eda hecho realidad: el tercer presidente de los EE. UU. y autor de la Declaraci\u00f3n de Independencia hab\u00eda querido un imperio que se extendiera desde el Atl\u00e1ntico hasta el Pac\u00edfico; \u00a1ahora, solo 22 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, hab\u00eda llegado el momento!<\/p>\n<h5><strong>Fiebre del oro en California<\/strong><\/h5>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s (1849) se encontr\u00f3 oro en California. Este fue el comienzo de la primera gran &quot;fiebre del oro&quot;. Miles y miles ahora acud\u00edan en masa a los campos de oro a trav\u00e9s del llamado &quot;Sendero de California&quot;. Pero con \u201cmucha suerte\u201d en mente, innumerables personas murieron en estos arduos viajes que duraron varios meses. (Lea sobre esto en \u201cBreve, concisa, curiosa\u201d p\u00e1gina 85 \u201cEl hombre cuya riqueza empobreci\u00f3\u201d).<\/p>\n<p>La &quot;goleta de la pradera&quot; o Castanoga se convirti\u00f3 en el s\u00edmbolo de la conquista del Lejano Oeste. Pero s\u00f3lo si los convoyes de carretas cubiertas son conducidos por &quot;monta\u00f1eros&quot; experimentados (cf. <a href=\"https:\/\/www.siegfriedhagl.com\/es\/historia\/eso-fue-el-salvaje-oeste-parte-4\/\">parte 4<\/a> de esta serie), no hab\u00eda que lamentar p\u00e9rdidas insoportables.<\/p>\n<p>En el &quot;Oregon Trail&quot;, por ejemplo, una de cada diecisiete personas mor\u00eda, especialmente ni\u00f1os y mujeres. El c\u00f3lera era la causa n\u00famero uno de muerte. Luego vinieron todas las dem\u00e1s enfermedades, y los accidentes con armas de fuego quedaron en tercer lugar; porque los inmigrantes occidentales eran en su mayor\u00eda agricultores y trabajadores, predominantemente de las zonas de hambruna europeas, que antes apenas hab\u00edan tenido un arma en sus manos.<\/p>\n<p>Las incursiones indias, por otro lado, fueron comparativamente raras, porque ninguna tribu atac\u00f3 una gran caravana con cientos de hombres armados, como en las pel\u00edculas del Lejano Oeste. En el mejor de los casos, los indios robaban algunas reses por la noche o atacaban a los viajeros individuales que dejaban atr\u00e1s; la mayor\u00eda de los tractores, sin embargo, no vieron indios.<\/p>\n<p>Sin embargo, el viaje de seis meses (de abril a octubre) a trav\u00e9s de las extensiones de las Grandes Llanuras, sobre las Monta\u00f1as Rocosas y finalmente las monta\u00f1as cercanas a la costa (Cadena de las Cascadas o Sierra Nevada) fue una aventura extenuante. El camino era largo y el tiempo corto; porque los que partieron demasiado temprano no encontraron suficiente comida para los animales de tiro porque hab\u00eda crecido muy poca hierba. Aquellos que comenzaron demasiado tarde podr\u00edan quedarse atrapados en la nieve de las monta\u00f1as. Cruzar r\u00edos y pasos con carros a menudo pon\u00eda en peligro la vida y, a menudo, solo pod\u00eda manejarse con la cooperaci\u00f3n de varios equipos. El tiempo tambi\u00e9n fue bueno para sorpresas, y algunas ventiscas dificultaron el viaje.<\/p>\n<p>El sendero cav\u00f3 sus huellas tan profundamente en la arena y la roca que todav\u00eda se pueden ver hoy en d\u00eda en algunos tramos. Las huellas de los carromatos atravesaban la pradera a lo largo de cientos de metros; junto a \u00e9l yac\u00edan cad\u00e1veres de animales, heces, tumbas y los lugares de descanso junto a los r\u00edos eran alcantarillas. Despu\u00e9s de varios d\u00edas de viaje, el camino qued\u00f3 marcado por bienes abandonados, algunos de los cuales eran valiosos, como pianos que tuvieron que ser arrojados desde vagones sobrecargados.<\/p>\n<p>Estas migraciones occidentales fueron de la mayor importancia para el desarrollo de Am\u00e9rica. Se trataba de atreverse a hacer algo radicalmente nuevo sin conocer de antemano tu objetivo. El idioma, la religi\u00f3n, la nacionalidad no jugaron ning\u00fan papel en esta cruzada de &quot;eficiencia estadounidense&quot; dise\u00f1ada para formar &quot;gente libre&quot; aislada de Europa. Las mujeres, sin cuya ayuda hubiera fracasado la conquista de Occidente, deb\u00edan ser reconocidas como iguales. Wyoming fue el primer pa\u00eds del mundo en introducir el sufragio femenino.<\/p>\n<h5><strong>\u00bfY el pa\u00eds indio?<\/strong><\/h5>\n<p>Los indios toleraron a los viajeros tal como hab\u00edan tolerado anteriormente la construcci\u00f3n de puestos comerciales, en su mayor\u00eda llamados fuertes. Estas eran ahora bases importantes para los inmigrantes occidentales. Pero cuando los caminos se hicieron cada vez m\u00e1s frecuentados y la gente de las carretas cubiertas tiraba cada vez m\u00e1s, los indios se pusieron nerviosos y exigieron peajes. Los &quot;estadounidenses libres&quot; que se desplazaban por &quot;tierra estadounidense libre&quot; reaccionaron con indignaci\u00f3n y exigieron la ayuda del ej\u00e9rcito. El primer conflicto de este tipo ocurri\u00f3 en el Camino de Santa Fe en 1829; a partir de entonces hubo enemistad con los indios de las llanuras del sur y las escoltas militares tuvieron que proteger los trenes comerciales.<\/p>\n<p>Con el asentamiento de Oreg\u00f3n y Washington -ambos estados se convirtieron en Uni\u00f3n en 1846- y la compra de California, la ruta terrestre este-oeste (por barco en el Misuri y luego a trav\u00e9s de las Grandes Llanuras, las Monta\u00f1as Rocosas y Sierra Nevada o las Cascadas ) se hizo posible<ins cite=\"mailto:Siegfried\" datetime=\"2004-01-15T12:21\"><\/ins>) crecientemente importante. <span style=\"font-size: inherit;\">La ruta mar\u00edtima alrededor del Cabo de Hornos tom\u00f3 de tres a cuatro meses, y se perdi\u00f3 m\u00e1s de una cuarta parte de los barcos. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: inherit;\">El ej\u00e9rcito asegur\u00f3 las rutas terrestres con fuertes, y en un tratado de Fort Laramie en 1851, las tribus indias aceptaron moverse solo en un \u00e1rea determinada; este fue el comienzo de la pol\u00edtica de reserva. El plazo de este contrato se concluy\u00f3 por 50 a\u00f1os. Pero pronto el gobierno de EE. UU. lo acort\u00f3 a 10 a\u00f1os, sin informar a los indios.<\/span><\/p>\n<p>Los derechos de los indios eran cada vez menos respetados. Los asentamientos surgieron sin preguntar a los indios. Los malentendidos llevaron a tiroteos o incluso masacres, y la culpa siempre se desplaz\u00f3 a los ind\u00edgenas que &quot;obstaculizaban&quot; el desarrollo del pa\u00eds: <em>&quot;Durante la fiebre del oro en California y Nevada, los buscadores de oro de 1850 en adelante exterminaron a las peque\u00f1as tribus que viv\u00edan all\u00ed, por &#039;diversi\u00f3n de caza&#039;, tan a fondo que solo diez a\u00f1os despu\u00e9s, casi no quedaban indios all\u00ed&quot;. <\/em>(4, p\u00e1g. 72).<\/p>\n<h5><strong>La Rebeli\u00f3n Sioux en Minnesota<\/strong><\/h5>\n<p>Hubo una revuelta violenta en Minnesota en 1862 que cobr\u00f3 la vida de casi 800 blancos. Este levantamiento de Sautee-Sioux fue provocado por un agente indio corrupto (5, p. 62) que retuvo los suministros de alimentos prometidos:<br \/>\n<em>&quot;Un tipo de oruga, la polilla mochuelo, hab\u00eda destruido toda la cosecha de ma\u00edz. Solo la entrega oportuna de los comestibles anuales contratados podr\u00eda haber salvado a los salteados de morir de hambre. Los almacenes del agente estaban llenos hasta el techo de comestibles. Pero se neg\u00f3 a liberarlos hasta que llegara el dinero del gobierno correspondiente. Pero los funcionarios del Tesoro de Washington, luchando por aumentar los inmensos costos de la guerra, retuvieron el dinero\u201d. <\/em>(4, p\u00e1g. 113 s.).<\/p>\n<p>El agricultor alem\u00e1n <em>Enrique Bertold<\/em> escribi\u00f3 en ese momento desde Neu Ulm a su hermano en Nueva York:<br \/>\n<em>&quot;Deben estar hambrientos. Son indios laboriosos, piadosos, piadosos y honestos, serviciales y alegres.<ins cite=\"mailto:Siegfried\" datetime=\"2004-01-15T12:25\">norte<\/ins>t. Pero su situaci\u00f3n es terrible. Ayudamos en lo que podemos, pero las orugas tambi\u00e9n han infestado nuestros campos. Los comerciantes indios sin escr\u00fapulos que los defraudan a cada paso dicen que les deben mucho. No s\u00e9 por qu\u00e9... Los indios temen que los comerciantes hayan hecho un trato con los funcionarios del almac\u00e9n de que los funcionarios les dar\u00e1n a los comerciantes gran parte del dinero de los sioux para pagar las deudas, que luego se embolsan una buena parte. &quot;<\/em> (3, p\u00e1g. 157 s.).<\/p>\n<p>Cu\u00e1ndo<em> peque\u00f1o cuervo<\/em>, el jefe de los sioux, implor\u00f3 a los agentes indios que finalmente abrieran los almacenes, de lo contrario su gente tendr\u00eda que morir de hambre, recibi\u00f3 la respuesta: <em>&quot;\u00a1Si tienen hambre, que coman hierba!&quot;<\/em> (3, p\u00e1g. 158).<\/p>\n<p>La noticia corri\u00f3 como la p\u00f3lvora y los sioux atacaron. Entonces el ej\u00e9rcito intervino y sofoc\u00f3 el levantamiento con sangre.<\/p>\n<p><strong>Literatura:<br \/>\n<\/strong>(1) Davis, William C. &quot;El Lejano Oeste&quot;, Karl M\u00fcller, Erlangen; 1994<br \/>\n(2) Gardner, Mark L. &quot;Santa Fe Trail&quot;, Asociaci\u00f3n de Parques y Monumentos del Suroeste, Tucson; 1993<br \/>\n(3) Stammel, HJ: &quot;Indios&quot;, Bertelmann, G\u00fctersloh; 1977.<br \/>\n(4) Stammel, HJ: &quot;Mientras crezca la hierba y fluya el agua&quot;, DVA, Stuttgart, 1976.<br \/>\n(5) Utley, Robert M., &quot;Indio, soldado y colono&quot;, Asociaci\u00f3n Hist\u00f3rica de Expansi\u00f3n Nacional de Jefferson, St. Louis, 1979.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Go West! (Ver\u00f6ffentlicht in GralsWelt 31\/2004) Im Amerika des 19. Jahrhunderts kursierte ein Witz: Wenn ein richtiger Westener an der Himmelspforte steht, ist seine erste Frage an St. Petrus: \u201eWo geht es nach Westen?&#8220; Im Westen suchten viele das gelobte Land. 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