{"id":1080,"date":"2009-05-10T16:36:36","date_gmt":"2009-05-10T15:36:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.siegfriedhagl.com\/?page_id=1080"},"modified":"2023-07-13T11:26:53","modified_gmt":"2023-07-13T10:26:53","slug":"vom-land-der-aufgehenden-sonne","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.siegfriedhagl.com\/es\/historia\/de-la-tierra-del-sol-naciente\/","title":{"rendered":"Jap\u00f3n I: Desde la Tierra del Sol Naciente"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>(Publicado en GralsWelt 15\/2000)<\/p><\/blockquote>\n<p>Las antiguas leyendas chinas hablan de una &quot;tierra de los inmortales&quot; muy al este, y en el pasado lejano varios grupos fueron en busca de esta tierra de cuento de hadas. Algunos de estos fugitivos o aventureros podr\u00edan haber encontrado las islas japonesas, que, sin embargo, no eran ni la &quot;tierra de los inmortales&quot; ni estaban deshabitadas. Continuamos nuestra serie sobre la &quot;Sabidur\u00eda de Asia&quot; con una contribuci\u00f3n en dos partes sobre la &quot;Tierra del Sol Naciente&quot;. El pa\u00eds y su gente son el foco de este informe hoy.<\/p>\n<p>El archipi\u00e9lago japon\u00e9s es parte de una cadena monta\u00f1osa que se curva a lo largo del borde oriental del continente asi\u00e1tico a trav\u00e9s del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico. Este archipi\u00e9lago est\u00e1 formado por cuatro islas grandes y m\u00e1s de mil islas peque\u00f1as, con una superficie de 370.000 km<sup>2<\/sup> juntos son del tama\u00f1o de Italia. Las tres cuartas partes del pa\u00eds est\u00e1n formadas por cadenas monta\u00f1osas (la elevaci\u00f3n m\u00e1s alta es el monte Fuji con 3776 m). Aguas termales y volcanes caracterizan al pa\u00eds, que es sacudido por alrededor de mil terremotos cada a\u00f1o. Los asentamientos est\u00e1n hacinados entre las cadenas monta\u00f1osas y en el aluvi\u00f3n de los r\u00edos cortos y r\u00e1pidos en los tramos superiores. Lo que se teme en esta regi\u00f3n son los terremotos submarinos, vibraciones en el fondo del Pac\u00edfico que desencadenan grandes maremotos (tsunami), que tambi\u00e9n pueden inundar islas y arrasar regiones enteras despu\u00e9s de haber recorrido cientos de kil\u00f3metros por el oc\u00e9ano.<\/p>\n<p>Como las monta\u00f1as, el mar dio forma a Jap\u00f3n, donde ning\u00fan lugar est\u00e1 lejos de la costa. Las corrientes marinas c\u00e1lidas del sur y las fr\u00edas del norte se encuentran en las islas japonesas. Traen grandes diferencias clim\u00e1ticas entre el norte y el sur y aseguran una abundancia de peces en el mar, que lamentablemente es destruido por la contaminaci\u00f3n del mar y la sobrepesca en el siglo XX.<\/p>\n<p>Los primeros inmigrantes llegaron a Jap\u00f3n desde el continente asi\u00e1tico a trav\u00e9s de un puente terrestre hace unos 50.000 a\u00f1os. Siguieron m\u00e1s oleadas de inmigraci\u00f3n hasta que el puente terrestre se hundi\u00f3 en el mar hace unos 12.000 a\u00f1os.<\/p>\n<p>La historia japonesa suele comenzar con el legendario emperador Jimmu (alrededor del 660 a. C.). Se traslad\u00f3 desde la isla suroeste de Kyushu a trav\u00e9s del Mar Interior hasta la zona central de la isla principal de Honshu, que m\u00e1s tarde adquiri\u00f3 tanta importancia y en la que se encuentran las ciudades de Osaka, Nara, Kioto y Tokio.<\/p>\n<p>Un sentido de nacionalidad se desarroll\u00f3 desde el principio entre los habitantes de las islas estrechamente relacionadas, de modo que los japoneses se diferenciaron de los coreanos y chinos en su propia imagen incluso antes del cambio de siglo.<\/p>\n<p>En los primeros siglos de nuestra era existieron numerosos clanes, que luego se desarrollaron en tres grandes reinos que deb\u00edan rendir tributo a China. Los conflictos marciales entre los grupos rivales eran frecuentes.<\/p>\n<p><strong>naturaleza y cultura<\/strong><\/p>\n<p>La relaci\u00f3n con la naturaleza se ha desarrollado de manera diferente en Jap\u00f3n que en Europa debido a las condiciones locales. La belleza del paisaje japon\u00e9s es particularmente evidente en las costas en el contraste agreste de la roca y el mar. En Land, las empinadas laderas de las monta\u00f1as est\u00e1n cubiertas de matorrales bajos, enmara\u00f1ados con bamb\u00fa y espinos, lo que dista mucho de ser atractivo.<\/p>\n<p>Las llanuras y las laderas m\u00e1s suaves est\u00e1n cubiertas de arrozales elaborados ajardinados. Para hacer esto, la superficie originalmente irregular tuvo que ser nivelada para el cultivo intensivo de mano de obra de arroz h\u00famedo. Peque\u00f1as represas, que por lo general sobresalen solo un palmo del agua y, a menudo, tienen solo 15 cent\u00edmetros de ancho en la corona, rodean los campos en los que las plantas de arroz est\u00e1n ordenadamente alineadas.<\/p>\n<p>Faltan parques, prados, pastos o bosques altos ligeros que inviten a caminar: el paisaje es o naturaleza salvaje impenetrable (en el bosque de monta\u00f1a enmara\u00f1ado) o agricultura conquistada por la diligencia de la gente. Siempre que ha sido posible, el hombre se ha apoderado de la tierra y la ha utilizado &quot;sensatamente&quot; hasta el \u00faltimo metro cuadrado.<\/p>\n<p>S\u00f3lo el mar ofrece grandes y amplias zonas. El paisaje es en su mayor\u00eda peque\u00f1o, y la cultura tradicional del pueblo ha ayudado a vivir con poco espacio, a entrenar el ojo para lo peque\u00f1o y cercano y a ser modesto en todos los aspectos.<\/p>\n<p>A partir del siglo V a m\u00e1s tardar, los japoneses mantuvieron contactos m\u00e1s estrechos con China; por ejemplo, a trav\u00e9s de delegaciones de homenaje. La escritura china tambi\u00e9n se adopt\u00f3 en este momento, a partir de la cual se desarroll\u00f3 la escritura japonesa actual.<\/p>\n<p>A mediados del siglo VI, el budismo, que ya se hab\u00eda afianzado en China y Corea, lleg\u00f3 a Jap\u00f3n a trav\u00e9s de inmigrantes de estos pa\u00edses, y se construyeron los primeros templos budistas. El budismo se convirti\u00f3 entonces en la religi\u00f3n dominante en la Edad Media.<\/p>\n<p>El pensamiento budista impuls\u00f3 una serie de reformas que transformaron Jap\u00f3n entre los siglos VII y IX.<\/p>\n<blockquote><p><strong>el samur\u00e1i<br \/>\n<\/strong>La \u00e9lite militar que dio forma a la sociedad japonesa desde el siglo XII hasta el XIX se conoc\u00eda com\u00fanmente como &quot;bushi&quot; o &quot;samur\u00e1i&quot;. Bushi significa &quot;luchadores&quot; y es el t\u00e9rmino general para los guerreros de la \u00e9poca medieval. La mayor\u00eda viv\u00eda en aldeas y administraba sus tierras mientras practicaba artes marciales y se preparaba para la acci\u00f3n en el campo de batalla. Algunos de estos guerreros provinciales eran vasallos del shogun.<br \/>\nInicialmente, el t\u00e9rmino &quot;samur\u00e1i&quot; se refer\u00eda al servicio militar de un vasallo. A partir del siglo XVI se utiliz\u00f3 generalmente para los guerreros que emigraban del campo a las ciudades del castillo y viv\u00edan aqu\u00ed como vasallos con un salario fijo. Desde la Edad Media, esta clase guerrera ha desarrollado su propia forma de vida militar y espartana, cuyas pautas se establecieron en el &quot;camino del caballero&quot; o &quot;bushido&quot; con virtudes como el servicio leal o el honor familiar. En casos extremos, la lealtad se expresaba en la voluntad de sacrificarse por el amo en el horrendo ritual de &quot;seppuko&quot; (&quot;harakiri&quot; = abrir el abdomen). En la sociedad Tokugawa del periodo Edo (1603-1867), los samur\u00e1is, que constitu\u00edan menos del 10 % de la poblaci\u00f3n, gozaban de una posici\u00f3n privilegiada. Como s\u00edmbolo de su poder, solo a ellos se les permit\u00eda portar espadas y &quot;apu\u00f1alar a un ciudadano com\u00fan&quot;. Eran temidos, e incluso un pobre samur\u00e1i miraba con desd\u00e9n a un rico comerciante. En tiempos de paz del per\u00edodo Edo, los samur\u00e1is transfirieron sus virtudes confucianas a sus roles como gobernantes, funcionarios o eruditos. Hoy uno puede conocer a sus descendientes como funcionarios corteses o como gerentes con el atuendo correcto, y el esp\u00edritu militar que alguna vez se temi\u00f3 a\u00fan puede ser evidente en el entrenamiento atl\u00e9tico o en la demostraci\u00f3n de compostura frente a los desastres naturales.<br \/>\nSeg\u00fan Collcutt, entre otros: &quot;Japan&quot;, Christian Verlag, Munich, 1989.<\/p><\/blockquote>\n<p>En el curso de estas reformas, los modelos chinos marcaron tendencia en casi todas las \u00e1reas, ya sea literatura, filosof\u00eda, arte, arquitectura, agricultura o teor\u00eda jur\u00eddica. Esta sinesizaci\u00f3n, particularmente un gobierno burocr\u00e1tico imperial al estilo chino, se convierte en adelante en un medio importante para crear un estado unificado. Alrededor del siglo IV en adelante, una familia gobernante se estableci\u00f3 en la provincia de Jamato, esforz\u00e1ndose por gobernar todo Jap\u00f3n. Esta raza reclam\u00f3 a su antepasado, el legendario Jimmu Tenno, descendiente de la diosa del sol.<\/p>\n<p>La primera capital japonesa tambi\u00e9n se fund\u00f3 en el siglo VIII seg\u00fan el modelo chino: la encantadora Nara, que sigue siendo una de las primeras atracciones tur\u00edsticas en la actualidad. Hasta entonces, casi todos los Tenno hab\u00edan elegido una nueva residencia al asumir el poder y no se hab\u00eda formado ninguna ciudad m\u00e1s grande. Ahora el Tenno y su corte se trasladaron a una ciudad reci\u00e9n construida que albergaba a unos 30.000 habitantes y que a finales del siglo VIII contaba con 200.000 habitantes.<br \/>\nNara con sus grandes templos, como el Todaiji, tambi\u00e9n fue el centro del budismo. Cuando los monjes budistas (uno lleg\u00f3 al Gran Canciller) se volvieron demasiado poderosos para Tenno Dokyos (reinado 781-806), traslad\u00f3 su residencia primero a Nagoya (784) y finalmente a Kioto (794), hasta hoy uno de los primeros Lugares de inter\u00e9s para los turistas de Jap\u00f3n. Para que los poderosos sacerdotes del templo no pudieran seguir a los Tenno a Kioto, se les prohibi\u00f3 de inmediato mudarse all\u00ed. Kioto sigui\u00f3 siendo la sede del emperador y, por lo tanto, la capital hasta la Restauraci\u00f3n Meiji en el siglo XIX.<\/p>\n<p><strong>Una religi\u00f3n japonesa t\u00edpica<\/strong><\/p>\n<p>El sinto\u00edsmo, el budismo, el confucianismo y, en menor medida, el tao\u00edsmo y el cristianismo han dado forma a la cultura contempor\u00e1nea en Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>El sinto\u00edsmo, o &quot;Camino de los Kami&quot;, como religi\u00f3n m\u00e1s antigua tuvo una influencia especial. Es una antigua religi\u00f3n de la naturaleza con el concepto central del &quot;Camino de los Kami&quot;.<br \/>\nLos kami son fuerzas, esp\u00edritus o seres m\u00edsticos e innatos asociados con el crecimiento y la renovaci\u00f3n. Sin embargo, los Kami no son considerados fuerzas naturales personificadas ni figuras celestiales que juzguen a las personas. Los hombres y las mujeres pueden pedirles ayuda o calmarlos a trav\u00e9s de la purificaci\u00f3n ritual o la conversaci\u00f3n cuando est\u00e1n enojados. El n\u00famero de kami es ilimitado, ya que cualquier persona viva o muerta, cualquier lugar u objeto con cualidades numinosas puede ser adorado como un kami.<br \/>\nOriginalmente, los Kami eran adorados al aire libre. M\u00e1s tarde se construyeron ermitas, cuya t\u00edpica puerta de entrada (torii) revela su finalidad. En la sala principal suele haber un s\u00edmbolo, por ejemplo una talla dorada, que no es ni humana ni animal. Los santuarios no eran solo lugares de ritual y devoci\u00f3n; tambi\u00e9n hubo baile, jolgorio, partidos de sumo, carreras de caballos y tiro con arco para entretener a los kami.<br \/>\nAntes de la incursi\u00f3n del budismo en el siglo VI, el sinto\u00edsmo consist\u00eda en cultos ancestrales o locales desconectados sin representaciones literarias o pict\u00f3ricas de sus mitos. Su visi\u00f3n del mundo era optimista y m\u00e1s preocupada por el presente que por la vida despu\u00e9s de la muerte. La atenci\u00f3n se centr\u00f3 en la relaci\u00f3n entre el hombre, la naturaleza y Kami. Dios se identificaba con la pureza, el mal con la impureza. &quot;Mahate&quot;, sinceridad o pureza de coraz\u00f3n y acciones, fue la virtud cardinal del sinto\u00edsmo, que tambi\u00e9n adopt\u00f3 las ense\u00f1anzas budistas en la Edad Media.<br \/>\nM\u00e1s tarde surgieron mitos con tintes pol\u00edticos que, por ejemplo, justificaron el descenso de los gobernantes Yamato de la diosa del sol. Esta tradici\u00f3n de la divinidad del Emperador (Tenno) continu\u00f3 hasta el siglo XX. Fue solo despu\u00e9s de la presi\u00f3n estadounidense que Tenno Hirohito tuvo que renunciar a su derecho a la divinidad despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1870, el sinto\u00edsmo y el budismo fueron separados por el gobierno de Meiji, ya que el sinto\u00edsmo se convirti\u00f3 en la religi\u00f3n estatal en la que nacieron todos los japoneses. Pertenecer al sinto\u00edsmo deber\u00eda significar autom\u00e1ticamente lealtad al emperador \u201cdivino\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la derrota en la Segunda Guerra Mundial, este concepto ya no pudo mantenerse, y el antiguo culto estatal es ahora un culto entre otros. La progresiva americanizaci\u00f3n de la vida japonesa, el surgimiento de una sociedad industrial moderna de alta tecnolog\u00eda hace que sea dif\u00edcil para el sinto\u00edsmo, como para otras religiones, aprovechar su antigua importancia.<\/p>\n<blockquote><p><strong>El secreto de la &quot;Geisha&quot;<br \/>\n<\/strong>No sab\u00edan de mascarillas faciales, exfoliantes, cremas profundas o p\u00edldoras de vitaminas. Pero eran el ep\u00edtome de la mujer culta y bien arreglada, creada y educada para el entretenimiento de clase alta.<br \/>\nBailar, cantar, tocar el samisen: hasta el d\u00eda de hoy, la geisha tiene un perfil de trabajo claramente definido dentro de una cultura de sal\u00f3n de t\u00e9 especialmente creada, a partir del per\u00edodo Tokugawa (= per\u00edodo Edo, 1603-1868). Podr\u00edas alquilar a las damas, pero no comprarlas. Esto todav\u00eda se observa en las enciclopedias entre par\u00e9ntesis (&quot;... pero para distinguirse de las prostitutas&quot;).<br \/>\nSe elogiaron la belleza, el encanto, la gracia y la perfecci\u00f3n f\u00edsica. La inaccesibilidad de las geishas (gei = arte del entretenimiento, sha = persona), casi garantizada por las normas sociales, atrajo inevitablemente la admiraci\u00f3n del exterior.<br \/>\nEl peinado, la ropa, el maquillaje y la apariencia eran estilizados, incluso ritualizados. Los shogunes, los samur\u00e1is y los notables burgueses estaban especialmente tomados por la piel.<br \/>\nInnumerables dedicatorias y versos, los llamados cuadros de humor tanka, waka o haiku, ya que no hay rimas en japon\u00e9s, dan testimonio de ello.<br \/>\nLa admiraci\u00f3n por la perfecci\u00f3n f\u00edsica no ten\u00eda l\u00edmites: &quot;Toda la espuma de las estrellas yace suavemente sobre tu piel, los frutos del \u00e1rbol de las joyas no rompen la luz de la luna con m\u00e1s suavidad&quot;.<br \/>\nLa piel, escondida bajo polvo de arroz blanco, suavemente marcada por arcos de cejas extremadamente delicados pero negros profundos, solo rotos por el rojo coral de los labios, esta piel siempre fue impecable, tersa, de poros finos y delicada como un melocot\u00f3n persa.<br \/>\nDe: &quot;Academic Voices&quot;, Volumen 1, N\u00famero 2, Ulm, agosto de 1998<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>En el fin del mundo&quot;<\/strong><\/p>\n<p>En siglos anteriores, las tormentas y las fuertes corrientes marinas convert\u00edan el viaje en barco desde y hacia el continente en una aventura. Su reclusi\u00f3n le dio a Jap\u00f3n la oportunidad de desarrollar una cultura independiente relativamente tranquila, sin ataques externos. Ni siquiera los mongoles, que hab\u00edan invadido toda China, pudieron someter a Jap\u00f3n. Sus invasiones fracasaron en 1274 y 1275 en tifones -m\u00e1s tarde glorificados como kamikaze (=viento divino)- y la feroz resistencia de los guerreros japoneses.<\/p>\n<p>Desafortunadamente, esta posici\u00f3n geogr\u00e1fica favorable no condujo a un desarrollo pac\u00edfico. La historia medieval de Jap\u00f3n est\u00e1 marcada por numerosas guerras entre estados y grupos rivales, por levantamientos campesinos y guerras civiles, que repetidamente da\u00f1aron gravemente al pa\u00eds. Tambi\u00e9n hubo guerras con Corea. En los siglos VI, VII y XVI, los japoneses intentaron en vano conquistar este pa\u00eds vecino. Pasaron entonces cuatro siglos antes de que Jap\u00f3n invadiera Corea nuevamente.<\/p>\n<p>La alta consideraci\u00f3n por la casta guerrera tambi\u00e9n se remonta a la Edad Media guerrera. Seg\u00fan las ense\u00f1anzas de Confucio, cada familia pertenec\u00eda a uno de cuatro estados. Mientras que en China se ten\u00eda en la m\u00e1s alta estima a la clase erudita, en Jap\u00f3n la nobleza militar pertenec\u00eda a la primera categor\u00eda de la sociedad. Este aprecio por el guerrero (todo el mundo conoce al samur\u00e1i legendario) sigue siendo evidente hoy en d\u00eda: los generales condenados a muerte tras la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, eran considerados patriotas que dieron la vida por los Tenno. Incluso si las aventuras militares est\u00e1n fuera de discusi\u00f3n en Jap\u00f3n hoy en d\u00eda, tal vez la competencia en la econom\u00eda se vea como una especie de guerra con otros medios.<\/p>\n<p>Los japoneses est\u00e1n orgullosos de su pa\u00eds con su cultura especial, y ven a los habitantes de las islas japonesas como la \u00fanica raza &quot;pura&quot;, que tambi\u00e9n se diferencia claramente de grupos \u00e9tnicamente relacionados como los coreanos. El dif\u00edcil idioma japon\u00e9s con su escritura extra\u00f1a dificulta que los extranjeros se familiaricen con las costumbres y la vida japonesa y promueve un orgullo elitista en la naci\u00f3n japonesa que hace que la integraci\u00f3n sea muy dif\u00edcil para los inmigrantes.<\/p>\n<p>Contin\u00faa en <a href=\"https:\/\/www.siegfriedhagl.com\/es\/historia\/el-camino-de-japon-hacia-la-modernidad\/\">\"Jap\u00f3n II\"<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Literatura:<br \/>\n<\/strong><em>Colcutt, Martin et al. &quot;Jap\u00f3n&quot;, Christian Verlag; Munich; 1989<br \/>\n<\/em><em>Erlinghagen, Helmut. &quot;Jap\u00f3n&quot;, DTV; Munich; 1979<br \/>\n<\/em><em>Ladstatter\/Linhart. &quot;China y Jap\u00f3n&quot;, Carl Ueberreuther; Viena 1983.<br \/>\n<\/em><em>Kiyoshi, Inoue: &quot;Historia de Jap\u00f3n&quot;, Campus, Ffm., 1995.<br \/>\n<\/em><em>Zierer, Otto: &quot;Los emperadores manch\u00faes&quot;, Seb. Lux, Murnau, 1960.\u00a0<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Ver\u00f6ffentlich in GralsWelt 15\/2000) Uralte chinesische Sagen berichten von einem \u201eLand der Unsterblichen&#8220;, weit im Osten, und schon in grauer Vorzeit machten sich verschiedene Gruppen auf die Suche nach diesem m\u00e4rchen\u00adhaften Land. Einige dieser Fl\u00fcchtlinge oder Abenteurer fanden m\u00f6glicherweise die japanischen Inseln, die allerdings weder das \u201eLand der Unsterblichen&#8220; noch unbesiedelt waren. 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